Como sea que queda poco para el día 11 y volveremos a una relativa normalidad en cuanto a salidas, voy pensando en "cerrar el quiosco", que el día a día ya da poco para contar y quisiera bajar el telón con pensamientos que me han acompañado estas 8 semanas.
El mundo se nos paró poniéndonos en la disyuntiva de la bolsa o la vida.
En un primer momento elegimos la vida, pero nos damos cuenta de que sin la bolsa se nos hace muy complicado seguir existiendo.
Cambios, muchos cambios a los que hemos tenido que adaptarnos (y lo que te rondaré morena).
Queriendo quedarme con lo positivo, me sigo preguntando que lecciones me quedan por aprender.
Obvio que si algo hemos tenido estas semanas ha sido tiempo, tiempo que antes no sobraba. Con este encierro impuesto hemos vuelto a disfrutar de los nuestros, parejas e hijos como hacía años no hacíamos, tardes de juegos, charlas, convivencia compartida.
No quisiera ponerme demasiado mística, pero es como si a tortazos se nos haya hecho ver qué es lo que realmente importa.
Tendremos que aparcar las prisas que nos ahogaron durante años y planificarnos cuando vayamos a cualquier comercio, donde nos esperarán colas y más colas. Y trabajar muchoooo la paciencia.
Aunque hemos visto noticias lamentables de personas insolidarias (egoísmo puro), me quedo con la generosidad de tanta gente. Conmueve tanto gesto altruista. Gracias, gracias, gracias.
Las relaciones interpersonales también han cambiado, los vecin@s con los cuales antes intercambiábamos un educado buenos días, se han convertido en cómplices de balcón.
¿Cuántas historias de amistad y amor habrán surgido?
¿Cuántos enferm@s se han conocido en un hospital teniendo una mano desconocida cómo único ancla emocional?
Los sanitarios han tenido que vivir en una vida lo que en otras circunstancias serían varias, me imagino que al desgaste anímico será importante, tanto como su aprendizaje vital.
¿Cuántas películas, cuántos libros nacerán con la temática de la pandemia?
Canciones, mayoritariamente con fines solidarios, muchas.
Está claro que habrá un antes y un después.
Yo soy una privilegiada, ya que estoy en mi casa, con los míos, con salud.
Aun así, he tenido días de sentirme enjaulada, malhumorada, con ganas de poder estar sola durante unas cuantas horas,con ganas de estar lejos con mis amigas tomando una cerveza, de ver al resto de mi familia, con noches de mal dormir...Y con una sensibilidad extrema que me hace emocionarme ante cualquier informativo, con lágrimas que no esperan mi consentimiento.
Supongo que no seré la única con este estado de revoltillo anímico, que será normal al enfrentarnos a la bofetada que nos ha dado el mundo, la vida, o yo que sé quien......
Pero lo que tengo claro es que saldremos adelante, con más o menos dificultades, pero saldremos.💪
Así que ya siendo hora de dar por terminado este diario, que me ha acompañado día a día durante 8 semanas, esperando tener inspiración para seguir este blog con temas diferentes y más amables.
Gracias por acompañarme en este camino.
Salud amig@s🍻.
Pepa Fontes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario