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Por supuesto aquella noche nadie durmió, Lucas estaba avergonzado y con la cara hecha un cuadro, los demás, dolidos por la adicción de nuestro amigo y avergonzados por no haberlo visto venir...
Lucas estuvo dos semanas sin pisar la calle, en ese tiempo su rostro iba cambiando de tonalidad: del violeta al verde por los piñazos que Kevin le había propinado. Cruzábamos los dedos por que la nariz no le quedara hecha un guiñapo.
Tuvimos que hacer encaje de bolillo con nuestros horarios para no dejarlo en ningún momento solo, pero teníamos que intentar que Lucas no saliera a buscar la mierda que se había estado "metiendo" antes.
Los primeros días estaba muy alterado y Mari aconsejó llenarnos de paciencia, hasta Kevin la sacó de donde no había. Teníamos que mantener alejado a Lucas de las tentaciones.
Sumamos dos más y dos y comprendimos donde había estada gastando el dinero que Mari obtenía con sus rollos financieros y volvimos a lamentar no haberlo descubierto antes. Al poco tiempo Lucas nos pidió perdón, nos había fallado y entendía que tenía delito viniendo de donde veníamos, tirar su vida a la basura por la puta droga.
Nos confió que comenzó con compañeros de clase como algo esporádico, pero que le parecía que cuando estaba "puesto" era mejor dibujante, que las historias le salían solas y le gustaban más que nunca sus viñetas. Luego por lo que fuera, pasó una época de sequía artística. Comenzó a consumir regularmente, según él, era la única forma de hacer algo decente con un lápiz en la mano. No supo escuchar la voz interior que le decía que estaba cayendo cuesta abajo y sin frenos. Cuando se quiso dar cuenta, necesitaba la coca a diario.
Le dijimos que había pasado una mala época con su arte, pero que la adicción que había desarrollado le iba a joder la vida si no paraba.
Kevin le puso un blog delante y le puso un lápiz en la mano.
-Dibuja lo que sea, si no te sale nada ahora te saldrá después, tú llevas el arte dentro, emborrona lo que haga falta el tiempo que necesites. Cuando hagas algo que te guste estarás preparado para salir a la calle, aunque amigo, cuando menos te lo esperes te voy a hacer test de drogas, no lo olvides, antes que policía soy familia y no voy a tirar la toalla contigo.
Lucas miraba el lápiz, lo mordía, lo volvía a mirar... hasta que un día se encerró en su habitación y nos pidió que los dejáramos solo unas horas. Cuando salió con el blog en la mano y una sonrisa de oreja a oreja, entendimos que nuestro amigo había regresado de su infierno.
Lo que nos permitió ver era bueno, mucho. A través de sus viñetas le dio vida a un tipo mal encarado y tosco, un antihéroe que se dedicaba a ayudar a las personas a salir de sus adicciones. Al protagonista lo llamó Dragón, sin saber que había creado a un personaje que haría historia.
Nosotros supimos ver que el protagonista era calcado a Kevin, y éste, con cachondeo le dijo:
-Oye, vas a tener que darme los royalties o como se llame que me corresponden, ese tipo duro soy yo.
Por fortuna al poco tiempo todo volvió a ser como antes, cada uno centrado en sus estudios y trabajos pensando en un futuro mejor.
Kevin nunca incumplía una promesa -léase amenaza- y cuando Lucas menos se lo esperaba aparecía con un test y a través de la orina comprobaba que nuestro amigo estuviera "limpio".
No justifico la paliza de Kevin a Lucas, fue una salvajada.
Una salvajada que a día de hoy no se podría defender, pero...
Continuará.