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Han pasado un par de días sin incidencias laborales, lo que es extraño, en esta profesión cuando no es Juana es la hermana.
Hoy a media mañana paré para ir al bar de siempre a desayunar y recibí una llamada de un colega, me cuenta que mi hermana ha activado por la radio -con la que nos comunicamos los taxistas entre nosotros y con la centralita- un código 8. Eso significa que tiene a alguien retenido en el taxi y se dirige a comisaría, el compañero añade que los taxistas que están más cerca están acudiendo para escoltarla, nunca se sabe. Me queda más cerca la comisaría, así que me dirijo allí de los nervios.
La cosa fue que mi hermana recogió a un pasajero que se sentó atrás y por el retrovisor vio como el tipo se masturbaba. Carmen, que es mucha Carmen, ni corta ni perezosa activó el bloqueo de las puertas y puso a grabar la cámara que algunos llevamos en el salpicadero. Cuando él vio que no estaban siguiendo la ruta que había pedido se empezó a poner nervioso y mi hermana le dijo que iban derechitos a la comisaría. Una imprudencia, podía haber sido atacada por la espalda, pero como dije hace un momento, Carmen es mucha Carmen.
Finalmente, la cosa se quedó ahí, entregó en la comisaria la cinta y puso la denuncia pertinente. espero que tenga que ir a juicio el pervertido ese, que ya le vale...
Esas cosas me indignan, razón tenían mis padres cuando de niños mi hermana y yo dijimos que queríamos seguir la profesión de mi padre.
Lo cierto es que entonces ellos trataron por todos los medios de disuadirnos, ya se ve que de poco les sirvió.
Por aquel entonces mi padre comenzó con problemas de salud serios, la espalda hacía años que le daba la lata y estar sentado en el taxi tantas horas era de todo menos bueno. Una día un compañero llamó a casa, mi padre se había quedado "bloqueado", por decirlo de alguna forma, vamos, que no se podía levantar del asiento y lo tuvieron que ayudar. Lo llevaron al hospital y mi madre salió disparada dejándonos a Carmen y a mí a cargo de Emilianita, la vecina de arriba que siempre estaba dispuesta a echar una mano.
El diagnóstico de los médicos fue que tenía hernias multinivel, o sea, que presentaba varias hernias en diferentes partes de la columna. Tendrían que operarlo y lo siguiente sería un largo periodo de rehabilitación. Mi padre, consciente de que estaría alejado del trabajo durante meses se vino abajo. Mi madre se enfadó con él, ya le valía que se preocupara más por el dinero que por salud. Y con un "Dios aprieta pero no ahoga" hizo correr la voz en el barrio de que necesitaba más escaleras o casas para limpiar.
Mi hermana siendo mayor que yo se daba cuenta de que venían tiempos difíciles, no era lo mismo cobrar una baja que el sueldo más propinas, y en el mismo hospital, estando mi padre recién operado y acompañado por nosotros, demostró lo resolutiva que era.
-Mira papá, ustedes llevan años ahorrando para darnos una carrera a Jose y a mí, pero no vamos a ir a ninguna universidad, vamos a ser taxistas como tú, así que ese dinero ya lo pueden ir empleando ahora que hace falta, si mamá se desloma con la fregona va a terminar también con la espalda jodía y no queremos verlos a los dos quemados de tanto trabajar.
Nos miramos los cuatro, mi hermana tenía razón.
Continuará.