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Pilar, la novia de Sergio, llega a las once de la noche al hospital:
-Perdón por el retraso, pero ya estoy aquí, váyanse tranquilos, Sergio se queda en mis manos esta noche y las que haga falta, para algo soy su prometida.
Ya en el ascensor Mateo masculla: "si no se lo llegas a pedir tú, no se hubiera ofrecido a pasar la noche aquí".
-No te pongas nervioso hombre, ya la conoces, es delicadita y se pone mala con el olor de los hospitales. Pero en cuanto hablé con ella no dudó en decir que se quedaba. Vamos a casa, que voy a dormir en mi cama después de casi dos meses y los dos necesitamos descansar. Mañana será otro día-.
Aún cuando Pilar le había dicho que no tuviera prisa por llegar al hospital, Yolanda madruga al igual que Mateo. Lo primero: mirar el móvil, ninguna noticia.
-Todo sigue igual, me doy una buena ducha, desayuno algo y tiro para el hospital, seguro que Pilar poco habrá dormido. Y como cada día después del accidente repite el mismo mantra:" ojalá despiertes hoy mi hijo".
Cuando llega a la habitación no está Pilar y se dirige a la cama de su hijo para besarlo y abrazarlo.
-Buenos días corazón, aquí me tienes, anoche dormí de un tirón, estaba agotada, así que me tienes a tu entera disposición, traje álbumes de fotos, pienso ver una por una y contarte lo que veo, seguro que te acuerdas de todo. Y por cierto ¿dónde estará Pilar? el pedazo de bolso que se trajo anoche no está por aquí, qué raro. Bueno, ya son casi las ocho, Antía ahora mismo aparecerá por aquí antes de empezar su turno, le preguntaré a ver si sabe algo.
Justo Antía aparece y una Yolanda nerviosa pregunta por su nuera.
-Pues me acaban de dar el cambio de turno y según mi compañero anoche la acompañante de tu hijo se fue sobre las 12.
-Pero si se iba a quedar con Sergio hasta que yo llegara... la llamo ya, igual se puso mala o qué sé yo.
La voz adormilada de Pilar contesta después de unos cuantos timbrazos.
-Ah Yolanda, justo te iba a llamar, anoche me llamó un vecino porque mi perrito no paraba de ladrar y tuve que regresar a casa, estaba a punto de llamarte para contártelo.
Yolanda se queda tan perpleja que es incapaz de vocalizar la decepción que la atraviesa.
-¿Te puedes creer que se fue porque dice que su chiguagua molestaba con sus ladridos?
Antía le hace un gesto para que salgan al pasillo.
-Mira Yolanda, sigo a tu nuera, ya sabrás que se gana la vida como influencer, está continuamente subiendo cosas a internet, vamos a mirar, seguro que ya ha publicado algo.
Las dos mujeres se quedan con la boca abierta ante el móvil de la auxiliar al ver lo último que Pilar acaba de subir a sus redes.
-Hola queridos seguidores, como siempre les muestro la realidad de mi vida sin maquillajes... en todos los sentidos. En esta foto podrán ver mi ojeras, producto de otra noche en el hospital velando a mi prometido. Las horas en estas circunstancias se hacen eternas, pero mi amor por él puede con todo. Ojalá hoy despiertes.
Una ristra de emoticonos con corazones pone el broche a la publicación.
Continuará.