Ir al capítulo anterior.
No pude evitar el nerviosismo y me aturullé contando mi descubrimiento.
Mari me pidió calma, no se estaba enterando de nada y me obligué a ordenar el relato que desde la noche anterior me tenía desnortado. Observé la expresión de asombro en su cara mientras le contaba que alguien había escrito un libro que contaba nuestras vidas en el centro de acogida y que además, lo había publicado.
-Joder Saulo, vaya notición. ¿Quién y por qué ha querido desentrañar nuestro pasado?
-No lo sé, pero por la cantidad de detalles parece que uno de los cuatro tuvo que ser.
-No sé, es raro, quizás alguno ha contado su infancia sin olvidar ninguna coma a alguien, pero claro, sin leer el libro no puedo llegar a ninguna conclusión. ¿Has indagado acerca del autor?
-J. García Rodríguez, habrán miles de personas con esos apellidos. Vete a saber.
-¿Y la editorial? Por ahí se podría tirar del hilo. Pero lo primero es lo primero, déjame el libro que esta noche me lo zampo, la curiosidad me está comiendo.
-Coño, mira que soy tonto, lo dejé en mi casa.
-Pues ya puedes ir a buscarlo y me lo traes.
-Vale, pero mi impresión es que algunos de los dragos ha tenido que ser el autor, sin contarme a mí, claro, y no te ofendas, pero a ti también te descarto, no tendría sentido que lo hubieras hecho sin contarme nada.
Mari respondió con una de sus escandalosas carcajadas, ¿yo? preguntó, pero si tengo faltas de ortografía hasta hablando....
-Bueno eso también te descarta. Voy a por el libro, luego intentaré averiguar algo de la editorial, que no se me había ocurrido tirar por ahí, aunque sigo pensando que uno de los dragones es su autor y solo me quedan Kevin y Lucas.
Volví a mi casa a por el libro y regresé al hospital, Patri se estaba comiendo mis galletas con ganas, buena señal. Le dejé el ejemplar de "Los Dragones" a mi amiga y regresé a mi casa sin pararme para hacer la compra que había planeado. Necesitaba tiempo para indagar.
A través de internet pude saber que la editorial se había especializado en publicar biografías de gente anónima que por lo que fuera, deseaba dejar por escritos sus memorias. Solían ser tiradas cortas que normalmente terminaban como regalo en manos de los familiares del autor o autora que lo hubiera escrito. Telefoneé y tuve suerte, todavía no habían terminada su jornada laboral.
No pudieron añadir mucho más a lo que internet me había chivado, hacían tiradas pequeñas básicamente de biografías. Pregunté por el autor o autora, pero después de hacerme esperar un rato poco añadieron, no tenían datos personales del tal J. García Rodríguez.
A las seis de la mañana Mari me llamó.
-Espero no haberte despertado, es que no podía esperar más.
-Pues sí que estaba dormido, como anoche casi no pegué ojo...
-Pues te tomas un café bien cargado Saulo, ahora mismo llamo al resto de los dragones, ya tendremos tiempo de dormir cuando estemos muertos, ahora lo que importa es vernos lo antes posible para averiguar quién coño escribió el libro.
-Esa boca Mari, que estás con la niña, por cierto, ¿cómo está?
-Bien, bien, si todo sigue así hoy le dan el alta. Este sábado si consigo que nos reunamos todos quedamos en mi casa.
-Vale, hace un par de semanas que no los veo y ya toca. Yo llevo la comida, aunque nos hablaremos antes, a ver como sigue mi ahijada preferida.
-Sí sí, te dejo, que la niña se está despertando.
Continuará.