Antes de lo esperado se gestionó el contrato con los alemanes y pudimos reducir el stress laboral que arrastrábamos.
Yo estaba de 3 meses y aparte de las típicas molestias estaba bien, ilusionada, pero..... ¿porqué siempre tiene que haber un pero?
Tenía miedo de que todo fuera un castillo de naipes y se derrumbara de la noche a la mañana.
Mara me leía como en un libro abierto y estuvo ahí cuando mis temores se transformaron en ansiedad.
Me sinceré con ella. Como siempre, supo comprenderme sin juzgarme y me dio su opinión.
-Tienes miedo, es normal, has conseguido en pocos años lo que a otros les cuesta toda una vida laboral y todavía no lo has interiorizado y lo más importante, ahora que vas a ser madre sale tu parte instintiva de protección. Si le sumas el potaje hormonal por el embarazo son normales esos temores, pero no te preocupes, todo va a salir bien.
-¿Qué, le estuviste sacando brillo a tu bola de cristal?
-Tú tómalo a broma, pero anda, dime, ¿cuándo te he fallado con mis predicciones? Además, has estado tan estresada por el trabajo que ahora que te puedes relajar es cuando ha venido el bajón emocional, sucede a menudo. Pero no te preocupes, pasará. Lo que toca ahora es hacer lo que realmente quieres, ir a la playita a menudo.
-Quizás tengas razón. Y lo de la playa ¿cómo voy a subirme a una tabla en mi estado? Sabes que lo normal son las caídas y no me voy a arriesgar.
-Tú prepara todo que mañana mismo nos bajamos a ver que se puede hacer. ¿Cabrás todavía en el neopreno? El agua debe estar fría.
Llegó el momento de probarme el neopreno que llevaba tiempo guardado, no me había dado cuenta de que mi cuerpo estaba cambiado hasta el punto de sentirme atrapada en él, tendría que olvidarme del neopreno de momento.
Fui con Mara a la playa con la tabla, tenía claro que surfear lo que se dice surfear ni lo intentaría, pero fuimos a una zona de marea algo más tranquila y sencillamente me acosté boca arriba en la tabla.
Sentí el mar de otra manera, no sé ni como explicarlo, supongo que el hecho de estar embarazada influía.
Mentalmente hablé con mi mar, presentándole al ser que dentro me latía y prometiéndole que si era una niña se llamaría Marina. Por primera vez sentí el movimiento de la criatura, al tiempo que las olas se convirtieron en un arroró salado y mágico.
Después de la cesión parcial de mi patente a la empresa alemana, tenía más tiempo libre y podía ir a la playa a menudo.
Una ecografía confirmó lo que Mara anunció desde el minuto uno, era una niña. Mi niña, mi Marina.
Uno de los días que estaba con Mara en la orilla sentí algo de frío y se me ocurrió algo.
-Mara, ¿a nadie se le ha ocurrido hacer un traje de neopreno para embarazadas? Sería algo así como sustituir la parte del abdomen por un material que ceda.
-Parece factible, pero chiquilla, ¿estás segura de querer meterme en otra empresa?
-No y menos ahora que estoy disfrutando, pero me lo dejo apuntado por si en algún momento me cuadra.
-A ti te va la marcha.
Todo seguía su curso sin sorpresas, pero había algo dentro de mí que me seguía diciendo que tanta felicidad se derrumbaría cuando menos lo esperara.
Continuará.
Vaya chica currante!!! A ver qué pasa la semana que viene...deseando que sea jueves. Abrazo fuerte amiga 😘😘😘😘
ResponderEliminarYa falta poco para el final.
ResponderEliminarGracias amiga por estar siempre ahí, besos.