Aquella noche me costó dormir. Si cuadraba cambiar de trabajo cobrando aquel dineral, podría enviar a Cuba mensualmente una buena cantidad para mi familia y ahorrar para mi futuro.
Los nervios me comían, pero los disimulé por no parecer ansiosa. Mi jefa me dijo de ir al mismo sitio del día anterior cuando terminara mi jornada. Me incomodaba aquel lugar tan elegante, pero no iba a negarme por no ir vestida con ropa cara.
Al llegar de nuevo me pareció que todo el mundo me miraba, intenté olvidarme de mi humilde atuendo para centrarme en lo que mi jefa tenía que decirme:
-Janaina, disculpas de nuevo por la encerrona de ayer, pero para mí es importante saber que estoy ante una persona con principios. Si sumamos lo diligente que eres y tu discreción, me pareces perfecta.
El caso es que parto pronto para China y volveré siendo madre. Ya sabes que tanto mi marido como yo trabajamos más horas de lo que viene siendo una jornada normal, aparte de que debemos viajar a menudo. Mi marido como ministro de exteriores aún más que yo, te podrás hacer una idea.
Queremos a alguien que viva en casa y se ocupe de todo lo referente a la niña, cuidado, pediatras, paseos.... mientras nosotros estemos ocupados. Como pasamos tanto tiempo fuera, hace años optamos por contratar diversos servicios: una empresa de limpieza se encarga de enviarnos 3 veces por semana al personal que se ocupa de tener la casa en condiciones, también de llevar la ropa sucia a la lavandería, es raro que comamos entre semana en casa, así que un catering se encarga de ese aspecto cuando es necesario. Para coordinar al personal que entra en mi casa, contamos con José Luis, un hombre de total confianza y al que le tengo mucho cariño. Digamos que mi madre me dejó que se lo "robara", era el jardinero en la casa de mis padres. Como te dije de total confianza, pero se ha hecho mayor y se quiere jubilar. Ahí entrarías tú ocupando su lugar, aunque lo prioritario sería el cuidado de la niña, claro.
Sé lo organizada que eres y estoy segura de que no te supondría mayor problema atender a la bebé y velar para que el personal externo se limite a cumplir con su cometido.
Los fines de semana los tendrías libres, aunque si he de serte sincera, a veces tenemos obligaciones laborales y tendríamos que contar contigo, por supuesto se te pagaría como horario extra.
Eso es a grandes rasgos lo que necesito que hagas si aceptas. Quedan flecos, pero si aceptas ya lo hablaríamos con más detenimiento. Creo que tendrás tiempo para seguir con tus estudios.
¿Qué me dices?
-Pues no la voy a engañar, la oferta es de lo más tentadora. Y si además puedo continuar con mis estudios... acepto encantada.
-Perfecto, si te parece bien este fin de semana quedamos en mi casa, le he hablado a mi marido de ti y quiero que se conozcan. Dará su opinión al respecto, pero no te preocupes, la decisión está tomada.
Solo hay una cosa que me inquieta y es que no voy a seguir el consejo que mi madre siempre me daba: el de no contratar a alguien joven y tan guapa, pero confío en mi marido.
-Señora, no sé que decirle, pero creo que está sobrevalorando mi aspecto.
-¿Pero no te das cuenta de cómo te miran tod@s? Eres una mujer con un físico espectacular.
Bueno, ¿quedamos entonces el sábado en mi casa?
-Sí, claro.
De aquella conversación no me tomé la mención a mi "guapura" como un cumplido, sino como una advertencia. "Oído cocina" me dije para mis adentros prometiéndome que evitaría de manera educada a mi futuro jefe.
La suerte estaba echada.
Continuará.
Ufff me da que huele a relación prohibida, a ver qué pasa. Feliz Año Nuevo amiga😘😘😘😘
ResponderEliminarQué pasará??? Habrá que seguir leyendo, aunque a mí un pajarito me dijo lo que va a suceder, jejeje.
ResponderEliminarIgualmente feliz año para ti y los tuyos Astrid.