miércoles, 17 de enero de 2024

La señora de la limpieza. Capítulo VII.

 Mercedes estuvo enferma varios días después de su regreso de China, así que principalmente me ocupé yo de biberones y pañales. Ernesto tenía buena voluntad, pero estaba continuamente atento a su mujer y poco tiempo le quedaba para los continuos cuidados que requiere una bebé de 3 meses.
Pronto se tuvo que incorporar a su trabajo y Mercedes cogió las semanas que le correspondían por su maternidad para ocuparse a tiempo completo de su hija, pero algo no iba bien.
No tenía experiencia y temía hacerle daño sin querer a la niña, se agobiaba a la hora del baño pensando que se le iba a resbalar, le aterraba que Eva se le atragantara con algún biberón....
Conmigo la niña era un bálsamo, se tomaba los biberones y se quedaba dormidita un par de horas, pero no había manera cuando lo intentaba Mercedes. Eva lloraba y se veía que no estaba cómoda.
Mercedes se desesperaba diciendo que dios no le había dado hijos porque no sabía ser buena madre.
Yo le aconsejaba que no se agobiara, que se diera tiempo. Que si estaba nerviosa la niña lo notaba y por eso no se relajaba con ella. 
Pero Mercedes empeoraba según pasaba el tiempo y acostumbrada a trabajar fuera, se sentía enjaulada en la casa. 
Supe ver por mis estudios de psicología que Mercedes estaba entrando en una depresión, no estaba sabiendo gestionar los cambios por su maternidad, por más que lo hubiera deseado durante años.
Le sugerí que visitara a algún terapeuta antes de que cayera del todo en el pozo de la depresión, pero me dijo que su medicina era el trabajo, y comenzó a hacerlo online desde la casa.
Yo estaba "enamorada" de la niña y me parecía que lo que hacía no era un trabajo, pero procuraba que Mercedes fuera asumiendo poco a poco sus responsabilidades como madre y tuviera más contacto piel a piel con su hija. Pero ella veía dificultades en todo, si la niña tenía un golpe de tos, pensaba que estaba gravemente enferma, si lloraba alguna noche, pedía hora para que al día siguiente la viera su pediatra...
Yo sentía una infinita lástima, porque sabiendo que Mercedes quería a la niña, no era capaz de disfrutarla. 
Cuando mi jefa se incorporó a la rutina de su trabajo pareció mejorar, pero pasaba mucho tiempo fuera y poca oportunidad tenía de estrechar su relación con Eva. 
Me consta que los fines de semana Mercedes intentaba ser madre a tiempo completo, pero parecía que un muro invisible la separaba de su hija. Ya se manejaba mejor con biberones y pañales, pero se ponía nerviosa ante el menor imprevisto y recurría a mí.
Mientras, la  niña fue cumpliendo meses sana y hermosa, con buen carácter, risueña. Pero Mercedes no sabía disfrutarla, centrada en los inconvenientes normales de una niña pequeña: las décimas cuando la vacunaban, alguna mala noche por empezar con su dentición...  Esas cosas normales la atemorizaban como si la niña se fuera a morir de un momento a otro.
¿Qué le pasaba a mi jefa? Esa mujer tan cabal y responsable tenía algo dentro que la atormentaba, convirtiendo su experiencia como madre en una pesadilla. 
Un viernes por la noche Ernesto estaba fuera por cuestiones laborales y le dije a Mercedes que me apetecía cocinar, que si quería podíamos cenar juntas y le pareció bien. Mi intención era buena, que se relajara y pasar las dos un rato agradable. La niña se durmió pronto y nos pareció buena idea estar en la cocina charlando mientras yo preparaba la comida. Mientras yo trajinaba ella sacó dos elegantes copas y abrió una botella de vino que se vació demasiado pronto. Mercedes no era bebedora habitual, pero esa noche varios tapones de corcho fueron desfilando por la encimera, mientras Mercedes con la lengua desatada me contó por qué no lograba ser la madre que hubiera querido ser.
Se me cayó el alma al suelo. 

Continuará. 




2 comentarios:

  1. Yassss me dejaste con la miel en los labios. Pues nada a esperar otra semanita. Un abrazote amiga 🤗🤗

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  2. Jeje, mira que repaso antes de publicar y me acordé de ti, pensé eso, que te dejaría con la intriga.
    Pues eso, a esperar otra semanita Astrid.
    Besossss

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