jueves, 7 de mayo de 2026

Los Dragones. Capítulo 20.

 Ir a capítulo anterior.

Mari seguía llevando la economía de los cuatro con mano férrea, aunque siempre haciéndonos  partícipes de las entradas y salidas del dinero que manejaba. 
Nos dijo que si nos parecía bien, de las ganancias de sus tejes manejes financieros reserváramos un tanto por ciento para seguir invirtiendo, incluso Carmensa se animó a participar en aquellos movimientos financieros que por mucho que Mari si empeñara en explicar, no había quién los entendiera.
Confiábamos en Mari y si ella lo veía oportuno, pues que siguiera invirtiendo.
Poco a poco sus gestiones dieron sus frutos, al invertir poco no era para tirar voladores, pero estaba entrando más dinero. Mari siguió reservando una cantidad para seguir invirtiendo y siguió con sus cuentas.
Su olfato financiero hizo que obtuviera dinero para repartir entre los cuatro, pero le dijo a Kevin que lo justo sería que él obtuviera una mayor cantidad, al fin y al cabo él aportaba el sueldo completo y gracias a eso podíamos ir pagando lo comprado a plazos. Pero él se negó, aduciendo que gracias a los pequeños trabajillos de los cuatro tiempo atrás, él se había podido sacar el carnet de conducir. 
Aún así tanto Lucas como yo pensamos lo mismo que Mari y obligamos a Kevin a quedarse con una cantidad mayor.  Al día siguiente apareció cargado de bolsas.
-Eh chicos, ya tocaba comprar ropa y calzado, que falta nos hacía. 
Tenía razón, falta nos hacía, y aquel chico con cara de malote nos demostró de nuevo que tenía un corazón de oro.
La tónica se repitió con los meses, Mari seguía llevando todas las cuentas y cada cierto tiempo nos daba una cantidad de dinero obtenida con sus inversiones, no eran cantidades extraordinarias, pero nos daba para, por ejemplo, poder comprarme por fin el buen juego de cuchillos que siempre había deseado. 
Poco a poco fue invirtiendo más y empezamos a vivir con cierta soltura económica. 
Aparentemente todo iba bien, Kevin se convirtió en el don Juan del grupo, al parecer a las chicas les gustaba su pinta de tío duro. El se dejaba querer pero sin comprometerse con ninguna, decía que ya llegaría la mujer que lo apartaría de los tonteos, mientras, disfrutaba siendo veinteañero. Mari no parecía estar por la labor de encontrar pareja, supongo que algún rollo tendría, pero seguía en sus treces, ganar dinero suficiente para comenzar con la primera adopción. Yo era feliz teniéndolos a ellos y aprendiendo cada vez más de cocina, por supuesto alguna chica me gustó, pero lo normal de la edad, no me veía sentando la cabeza en ese aspecto, en el fondo tenía miedo, sin referentes familiares en mi niñez, pensaba que nunca podría ser un buen padre. 
Lucas tenía talento, aunque en su carrera de Bellas Artes tuviera que tocar "todos los palos", expresaba sus sentimientos a través de comics, era lo que más le gustaba y sus personajes con aquellos ojos inundados de lágrimas le llegaban a todo el mundo.
Pero algo le pasaba, comenzó a salir con gente que no conocíamos, su comportamiento a ratos nos desconcertaba, pasaba a ser el Lucas frágil de siempre a un tipo pasota al que parecía que nada le importaba, aquellos cambios de humor empezó a preocuparnos.
Hasta que Kevin averiguó lo que le pasaba a nuestro Lucas.

Continuará.

No hay comentarios:

Publicar un comentario