Por fortuna pudimos dar por recuperado al Lucas de siempre, una victoria que agradecimos como el mayor de los regalos.
El tiempo siguió deslizándose y nos vimos con veintidós años. Fue importante para nosotros.
Lucas terminó su carrera y aunque le gustaba el arte en general, su pasión era la narrativa gráfica y sus comics le dieron el reconocimiento que merecía apenas terminados sus estudios. Una editorial especializada en su tema apostó fuerte por él después de conocer su obra Dragón. El comic calaba no solo por su arte dibujando: el trasfondo temático con un malote que hacía el bien tenía embelesados a sus lectores. A día de hoy sigue siendo un referente para los amantes de esa disciplina artística.
A Kevin su trabajo le gustaba y no terminó de sorprendernos que lo eligieran para misiones especiales de la guardia civil, aprovecharon su físico para que se infiltrara en misiones contra el narco tráfico, él se lo tomaba con humor: "mira por donde mi cara de bruto y matao me va a servir de algo".
Nosotros, conocedores de que por su trabajo se tenía que enfrentar a situaciones difíciles, temíamos que le pasara algo malo estando de servicio, pero él estaba tan feliz, que no nos quedaba sino respirar aliviados cuando llegaba a casa. Justo en esa época conoció a una compañera de trabajo y nos la quiso presentar, nos pidió que no lo hiciéramos en nuestra casa Frankenstein, le daba vergüenza que viéramos donde vivíamos.
Mari, como siempre tomó el mando:
-Mira Kevin, ni nos las quieres presentar es porque esa chica te importa de verdad, y no tienes por qué avergonzarte de nuestros orígenes, si es una tía lista saldrá valorar que viniendo de donde venimos hayamos salido adelante por nosotros mismos, y a Frankenstein yo le doy un repaso y quedará decente. Yo me ocupo, déjame que lo piense y mañana mismo nos ponemos manos a la obra, pero eso sí, me van a tener que echar una mano. Mari habló con Carmensa para que también colaborara y en unos pocos días con unas fundas del mismo color las sillas desiguales parecían un conjunto, Carmensa y Mari tomaron las riendas y al final a nosotros poco nos dejaron hacer, pero con un cuadrito tapando algún desconchado, unas cortinas que a saber de donde sacaron y con varios pequeños cambios, la casa quedó "mona", según las artífices. Lucas hizo caricaturas de nosotros que aportaron la parte divertida y que adornaron las habitaciones, yo contribuí con loza nueva y por supuesto, me ofrecí para hacer un menú especial y que nuestro Kevin pudiera invitar a la chica a comer a nuestra casa "mona".
La chica se llamaba -se llama- Alicia y de ninguna de las maneras la imaginamos como era en realidad, supongo que esperábamos una versión femenina de Kevin, pero al contrario, resultó ser una mujer guapísima y delicada. Eran como la bella y la bestia, pero sorprendentemente, encajaban a la perfección.
Continuará.
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