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Yo sabía por Virginia que la carrera de Derecho no le gustaba y que por no defraudar a sus padres, después de otras carreras frustradas, no se atrevía a dejar los estudios.
Yo le decía que estaba perdiendo el tiempo, que hiciera lo que le gustara a ella, no a sus padres, pero respondía que no sabía por donde tirar y que para sus padres era impensable que no tuviera una carrera universitaria.
Le conté que el mundo no se acababa por eso, mis padres después de años ahorrando para darnos estudios superiores a mi hermana y a mí, tuvieron que aceptar que no quisiéramos lo mismo que ellos.
Virginia no tenía carnet de conducir, su inseguridad la hacía pensar que no sería buena conductora.
Yo la animaba, saber conducir le daría independencia y seguramente los tres idiomas que hablaba la ayudarían a encontrar un camino laboral que le gustara.
Por eso cuando el día que acudí por primera vez a su casa para ser presentado, no me extrañó que ella en el último minuto se arrepintiera de salir conmigo en aquel momento.
-Jose, luego te llamo, ahora voy a hacer algo que tendría que haber hecho hace tiempo. Luego te llamo y quedamos.
No me equivoqué, Virginia, furiosa por el nefasto recibimiento que yo había recibido, reunió el valor y les comunicó a sus padres que dejaba la carrera. También les dijo que yo sin conocerla había evitado que la violaran. Lo soltó todo, que había bebido más de la cuenta y que no se atrevió a volver a su casa y que yo aún teniendo que trabajar al día siguiente, la había estado acompañando toda la noche por no dejarla sola en su estado.
Me gustó que diera la cara por mí y que empezara a soltar amarras, con veinte años ya tocaba tomar sus propias decisiones.
Me dijo que su padre quería hablar conmigo, que me pasara por su despacho.
-No, le dije, tengo mis horarios en el taxi, si quiere hablar conmigo que busque la forma de encontrarme.
Al día siguiente acudí a un servicio que me habían notificado por la emisora.
Cuando se subió Julio, el padre de Virginia, se me puso un nudo en la garganta, pero no iba a dejar que me volvieran a humillar.
-Supongo que esto no es casualidad, dígame lo que me tenga que decir que yo también tengo mis obligaciones laborales.
-Entiendo que te pongas a la defensiva después de nuestro primer encuentro, pero solo quiero darte las gracias por lo que hiciste por mi hija el día que se conocieron. Nos lo contó todo, un horror, si no llegas a defenderla.... Que lo hicieras por una persona que no conocías dice mucho de ti. Y sinceramente, creo que eres una buena influencia para ella, al fin se decidió a dejar la carrera, una pérdida de tiempo que siguiera con algo que ya intuíamos no iba a terminar. También me quiero excusar en nombre de mi mujer, fue una grosería que te juzgara por tu profesión, por favor no se lo tengas en cuenta, a veces suelta lo primero que le viene a la boca sin procesarlo antes, sé que resulta hiriente, pero no es mala persona y como padres queremos lo mejor para Virginia.
Ven a casa este fin de semana, danos una oportunidad de demostrarte que no somos tan horribles.
-Tengo que mirar mis turnos, mi pequeña empresa no se maneja sola. ¿Dónde quiere que lo deje?
Por supuesto le cobré la carrera.
Continuará.
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