jueves, 6 de agosto de 2026

Diario de un taxista. Capítulo 17.

 Le comenté a Virginia lo que me había dicho una clienta y le propuse probar con la pediatra que me había aconsejado. 
Estábamos cansado de ir de un pediatra a otro buscando un maná que no existía, pero teníamos que encontrar a alguien que nos inspirara confianza y decidimos pedir cita con ella.
Belén era una mujer de unos cuarenta años y tuvo paciencia escuchando todos nuestros males, pero cuando Thiago comenzó a llorar desconsolado le tocó la tripa.
-Le noto espasmos y tiene toda la pinta de ser el típico cólico del lactante, pero voy a hacerle una revisión completa y nos quedamos tranquilos. 
En eso estaba cuando el niño soltó un buche.
-Este color no es el que debería, ¿tienes estrías en los pezones? Virginia le contestó que sí y nos miramos, ¿ningún pediatra anterior se había percatado? No te preocupes, es algo de sangre que bebe con la leche, no supone un problema, pero ¿te importa enseñarme tus pechos? Mi mujer hizo lo que le pidió y la pediatra se quedó asombrada. Los tienes fatal, ¿no te ha visto ningún médico? 
-Sí, mi médico de toda la vida y dice que le pasa a muchas mujeres, me recetó una pomada pero no noto mejoría.
-Hombre tenía que ser, como se nota que ellos no paren ni amamantan. Te voy a ser sincera, ni pomadas remedios naturales te van a curar esas grietas. La única forma de que cicatricen es que dejes de darle el pecho.
-Ya, pero como dicen que la leche materna es mejor....
-Sí, mejor es, pero me imagino el dolor que pasas no sé cuantas veces al día. Aunque sea involuntario, le trasmites al niño tu nerviosismo y eso empeora sus cólicos. Además, está un pelín bajo de peso, seguro que se frustra y no termina de mamar bien. Te aconsejo que te pases a la leche de fórmula, no ayuda con los cólicos, pero una cosa por otra, el niño comerá más tranquilo y cogerá el peso que le falta.
Siguió examinando a Thiago concluyendo: Aparte de lo que ya te he dicho padece el síndrome del lactante. Medicación hay, pero es química pura que solo lo hará estar medio desmayado, ustedes deciden. La otra opción es que se armen de paciencia y dejen pasar el tiempo, sobre los tres meses se le quitarán los cólicos. Ya sé que les parecerá un mundo, más ustedes que son tan jóvenes y lo de la paciencia no lo tienen tan ejercitada, pero si les sirve de algo, fui madre con treinta y tres años y mi hija tuvo los dichosos cólicos. Se supone que por mi edad tenía que estar más tranquila, pero es desquiciante que no paren de llorar ni de día ni de noche, no les cuento lo que se me pasaba por la cabeza para no asustarlos, pero el tiempo termina por pasar. Y para la mamá otro consejo, olvídate de aprovechar el tiempo cuando el niño se duerme para lavar a mano su ropita o las cosas que hacemos las primerizas, priorízate y cuando él duerma acuéstate y si no te duermes por lo menos descansas. No sé si tendrás ayuda externa aparte de tu marido, si puedes acepta toda la ayuda que te venga. El agotamiento sumado al potaje hormonal no son buenos compañeros. ¿Quieren preguntarme algo? ¿No? pues me gustaría ver a este muñeco la próxima semana para ver si ha cogido peso. El jodío hasta llorando es bonito-.
Eureka, por fin una persona que nos inspiraba confianza y sin pelos en la lengua. Tenemos pediatra, dijimos aliviados cuando salimos de su consulta. Solo nos quedaba armarnos de paciencia y dejar que el tiempo pasara sin morir en el intento.

Continuará.

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