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Virginia -seria pero segura- se atrevió a expresar lo que le estaba sucediendo.
-Jose, tú sabes que siempre he sido insegura, apocada, sin alicientes en los estudios. De pequeña fui una niña obediente y ya en la adolescencia, en vez de revelarme contra mis padres, como suele suceder, seguí siendo la hija buena que no se atrevía a contrariarlos, no quería decepcionarlos. Me sentía tan poca cosa que ni amigas tuve, y cuando te conocí me sentí segura a tu lado, eres una buena persona y me engañé creyendo que me había enamorado de ti. Vi la posibilidad de escapar de mi vida anterior y decidida a cambiar de vida a tu lado me quedé embarazada a posta. Te mentí cuando te dije que había sido "un accidente". Ahora con la terapia estoy por primera vez viéndome como alguien capaz de tener vida propia si estar bajo la sombra de nadie. Quiero vivir sola por un tiempo, también quiero tener el título que me permita abrir mi taller de costura, resumiendo, quiero se independiente.
Se me cayó el mundo encima ante las palabras de mi mujer, diversos pensamientos se me cruzaron confundiéndome, pero estaba claro lo que había escuchado.
-Vale, si lo entiendo bien me estás dando la patada, me utilizaste y me mentiste. No te puedo obligar a estar conmigo si no quieres, pero lo que tengo clarísimo es que no voy a permitir que nos separemos y que Thiago esté una semana aquí y otra allí, no quiero eso para mi hijo.
-Yo tampoco lo quiero, había pensado comprar un apartamento aquí cerca. Si no nos apuntamos a brutos cuando te toque estar con el niño estarán los dos en esta casa, y cuando me toque a mí tú te vas al apartamento. No quiero dramas que alteren al niño, y eso depende de nosotros dos.
-Tengo que pensar en mí, las dos propiedades estarían a tu nombre y en cualquier momento me puedes dejar en la calle.
-Eso no va a pasar, pienso poner las dos propiedades a tu nombre y por supuesto de Thiago.
-Claro, lo que tiene ser rica, que te puedes permitir comprar lo que quieras cuando quieras, pero ten claro que a mí no me vas a poder comprar.
-Entiendo que estés enfadado Jose, pero piensa en el niño, tenemos que hacer lo mejor para él.
-Necesito pensar, le dije mientras salí dando un portazo.
Estaba rabioso, defraudado, la Virginia que pensaba conocer bien me había mentido y utilizado y ahora que por primera vez se encontraba bien psicológicamente yo le sobraba.
Necesitaba desahogarme con alguien, pero no quise preocupar a mi familia y llamé a Ana.
Ya en su casa mientras le contaba lo sucedido no pude evitar los lagrimones que me quemaban, ella me dejó hablar y hablar y cuando me vio más tranquilo fue sincera.
-Es una putada lo que me estás contando, Virginia no fue honesta cuando comenzaron la relación, supongo que en el fondo te vio siempre como a un buen amigo. ¿Está mal? Sí, no te lo mereces, pero la cabeza es la hostia y si ahora ella se quiere afirmar lo entiendo. Y lo más importante, la propuesta me parece correcta, creo que es lo mejor para Thiago. Y no te me enfades, pero me considero amiga tuya y de Virginia, por eso si se quiere desahogar conmigo la voy a escuchar. ¿Lo entiendes?
-Sí, no me queda más remedio, no quiero perder a mi mujer y a mi amiga al mismo tiempo. Solo te pido que seas imparcial en la guerra que comienza ahora entre Virginia y yo.
Continuará.
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