jueves, 20 de octubre de 2022

Vinilos. Capítulo V.

 Anoche mi X se emocionó al escuchar la canción del gato,  hasta se le saltaron las lágrimas. Siempre ha sido llorón X, pero con el paso de los años lo noto más sensible. Pero estoy yo -a veces un cacho de carne con ojos- para compensar la balanza.
Es sábado y no tengo que madrugar, qué gusto, pero me despierta a las 7 de la mañana el ruido del exprimidor en la cocina. X está preparando zumos de naranja, naturalmente naturales y tostadas integrales con mermelada light. Si supiera lo que como cuando está de viaje le da un parraque.
Ha puesto el disco de Roberto Calos y me lleva el desayuno a la cama, ya me imagino lo que querrá que pase a continuación.
Y claro, en plena faena me acuerdo de ayer hablando con las niñas de la posibilidad de acostarme con Rafa y me imagino con mis bragas de cuello alto. Me da un ataque de risa tal, que X se mosquea y se levanta enfadado.
Jajajajaja. Si no llego a correr al baño me hubiera meado encima. Qué putada hacerse vieja.

Pasamos el día en casa, Daniela vino a comer con su pareja y X puso el disco de Roberto Carlos tropecientas veces, en mi imaginación encuentro varias maneras de ahogar al jodío gato.
X hizo la comida, es mejor cocinero que yo, será que a mí no me gusta la cocina. Le quedó buena, algo desabrida por eso de que la sal no es buena, pero la alternativa de haber sido yo la cocinera es peor, así que me limito a coger al salero a escondidas y alegrar mi plato.
Noto a mi hija Daniela con la cara diferente, esta no llega a los 9 meses, pero no le digo nada, cuando llegue el momento se dará cuenta sin necesidad de que yo la ande asustando desde ya.
La idea de ser abuela me está gustando. 
X y yo pasamos la tarde noche sin hacer nada en particular, viendo alguna película en Netflix tirados en el sofá. No está mal ese plan de vez en cuando, no. Por supuesto también hemos escuchado música en el tocadiscos. X está entusiasmado con los discos aunque repara que algunas carátulas están estropeadas. Tenemos que ponerles cinta para que no se terminen de romper, dice, pero ya sé que se ocupará él que para algo es el manitas.
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Tengo que ponerme al día con mi escritura, en una semana no he podido retomarla y me doy cuenta de que me hace bien.
Pero las circunstancias han sido las que han sido.
Hace unos días me llamó mi yerno Nico desde el Materno, Daniela empezó con contracciones y allí que se fueron. Han podido controlar el tema, pero si consiguen que llegue a término el embarazo deberá guardar reposo absoluto. Absoluto, que se dice pronto, para que los pulmones del niño terminen de madurar. Lo bueno es que tanto mi hija como Nico estudiaron enfermería y trabajan los dos en el Materno, así que por lo menos estará  no solo cuidada, sino mimada por sus compañer@s.
Por supuesto salí corriendo, al ser de "la casa" mi hija y mi yerno me permitieron pasar la noche con ella. Yo sabía que estaría bien atendida, pero sabiendo lo nerviosa que es, mi compañía algo la aliviaría.
Al día siguiente le dieron el alta y decidimos que lo mejor es que se viniera a mi casa, que Nico tiene algunas guardias de noche. Así es mejor para todos, X, mi yerno y yo haremos filigranas con nuestros turnos de trabajo para que no esté sola en ningún momento.
Reposo absoluto significa que solo se puede levantar para ir al baño. Y si consigue que el parto no se le adelante le quedan 7 semanas. 7 semanas, con todos sus días, horas, minutos....
Daniela es nerviosa, hiperactiva, así que tengo que encontrar cosas que pueda hacer estando en la cama y le mantengan la mente y las manos ocupadas.
Hago una lista de todo lo que se me va ocurriendo y por lo menos en mi "turno"  no la dejaré estar ociosa. 
Para empezar le pedí a Nico que me trajera toda la ropita que tienen para el bebé que tuviera botones o lazos. Le explico a Daniela que es conveniente darles unos puntos, que suelen venir cosidos con dos puntadas y terminan por caerse, añado que es un peligro porque el bebé se puede tragar algún botón y me invento casos de niños que se han asfixiado de ese manera.
Daniela dice que nunca ha visto un caso así en el Materno, pero se pone a reforzar los botones como si no hubiera un mañana. Hay que ver el instinto maternal que nos lleva a hacer lo que sea por proteger a la camada.
La primera tarde ha pasado en un suspiro. Prueba superada.

Continuará.



2 comentarios:

  1. Maravilloso relato, que bien se te da tejer historias y entrelazarlas....me encanta 😘😘

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  2. Pues tenía mis dudas, al ser un diario y contar las cosas del día a día pensé que podía ser poco dinámico. Pero te prometo que pronto viene lo interesante.
    Gracias amiga.

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