jueves, 1 de diciembre de 2022

Vinilos. Capítulo XI.

 Daniela ya domina las cadenetas y está haciendo sus pinitos con el punto alto. Mientras ella practica retomo una bufanda que empecé para X hace 10 años y que cayó en el olvido. Me gusta esa memoria en las manos que revivo con el tejido.
Mi hija vuelve con el tema de Pedro, que alguna forma habrá de averiguar sus apellidos y le cuento la conversación con Lina, se me había pasado. Justo en ese momento me suena el móvil y casualidad o no, es mi vieja amiga.
-Oye, que estoy desde ayer dándole vueltas a los apellidos de Pedro y al final los recordé.
Los dice y el ombligo se me encoge. Es verdad, se llama así. Charlamos un rato y decimos de quedar, como siempre. Gracias al grupo de whatsapp de las viejas amigas nos seguimos la pista y de tarde en tarde quedamos, pero podernos reunir todas es misión imposible, cada una con sus turnos, sus cosas, sus vidas....
A Daniela le cambia la cara cuando se lo digo y me pide que le pase el portátil.
-De eso nada bonita, termina esa fila de puntos, además mira la hora qué es ya, déjalo para mañana por la mañana y así te entretienes. 
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Esta mañana en el trabajo he estado ida por completo, anoche soñé con Manuel y con Pedro y aunque no recuerdo el contenido la retina del recuerdo se llena con sus imágenes. Jóvenes, vivos.
Hasta Rafa se da cuenta de que algo me pasa y me pregunta,  pero le digo que ando nerviosa con el embarazo de Daniela y su estancia en casa que nos tiene a todos la vida patas arriba. Eso no termina de ser una mentira, pero tampoco una verdad. El sueño de anoche me tiene desafinada.
Me suena el móvil y veo que es Daniela, respondo y con voz alterada dice:
-¡Mamá yaaaaaa!
En microsegundos me sacudo la niebla mental para ponerme en modo madre y procurando mantener la calma disparo:
-Lo primero tranquilidad, el bolso está preparado, tu padre sabe dónde está y que se tome la pastilla de la tensión que ya lo conocemos, yo me encargo de llamar a Nico, a tu padre que calcule el tiempo entre las contracciones, no va a dar pie con bola, pero así tendrá la mente ocupada y que revise los fuegos no vaya a estar cocinando, que este hombre cuando se pone nervioso pierde el tino. Ya salgo para el materno. 
-Jajaja noooo, que no estoy de parto. Anda que eres rápida organizando el cotarro.
-Cosas de ser madre, ya te tocará. Entonces ¿a qué te referías carajo? que ya tenía el bolso y las llaves del coche en las manos y estaba saliendo.....
-Que ya encontré a Pedro por internet. 
Me quedo muda, no sé si por el susto pensando que estaba de parto o por lo que acaba de decir. 
-Mamá, mamá, ¿me estás escuchando? 
-Ay hija que se acaba de caer una estantería, ahora no puedo hablar. Luego seguimos.
-Vale tranquila, luego hablamos, estoy deseándolo.
Si antes estaba desafinada ahora se me han roto todas las cuerdas. 
Rafa no me vuelve a preguntar que me pasa, pero me trae una tila bien cargada.
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Nada más abrir la puerta de mi casa Daniela me está esperando con el portátil entre las manos.
Le digo que me deje respirar, que he tenido un día de mierda en el trabajo y necesito como mínimo una buena ducha. Tenemos toda la tarde por delante, le digo. 
Hace siglos que no me fumo un porro y ni acordarme de ellos, pero en estos momentos daría lo que fuera por tener uno entre los dedos.

Continuará.

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