Aparentemente estabas bien hasta que se acercó la fecha en que tus padres viajarían y tu abuelo vendría a quedarse contigo.
En esos días previos te noté nerviosa y malhumorada, aunque no supe relacionarlo con la inminente llegada de tu abuelo.
Se produjo la visita de dos días y no contaste nada nuevo al respecto, solo que las horas con él se hacían eternas. Antes de irse te regaló un estuche precioso, bueno, debió serlo antes de que lo destrozaras con un cuchillo.
Y de nuevo la tristeza y la rabia escondidas que yo estaba aprendiendo a ver.
Te volví a pregunta qué te pasaba, pero salías con alguna de tus ocurrencias y me hacías reír, mientras yo intentaba convencerme de que todo estaba bien. Pero algo me decía que me estaba equivocando, y comencé a apuntar en una de mis libretas la cronología de tus... por decirlo de alguna manera, cambios de humor.
Cuando se iba tu abuelo pasabas unos días raros, como si una nube negra te amenazara. Luego
volvías a ser la de siempre, una semana antes de que tus padres viajaran comenzaba a notar tus nervios y cuando tu abuelo llegaba te comía la rabia, volvía la nube negra y así sucesivamente.
Pasaron dos meses.
Ya tenía suficientes datos en mi libreta para sacar conclusiones, ya sabes, la vida para mí es más fácil de entender a través de ellos.
Algo estaba pasando con tu abuelo. Ya teníamos once años y algo sabíamos sobre abusos sexuales.
Así que reuní toda la elocuencia que pude para poder expresarte mis temores.
-Patri, te he preguntado mil veces qué te pasa cuando te vuelves como del revés, pero nunca me cuentas lo que de verdad te altera. Perdona que sea directa, ya sabes que mi autismo y yo solemos ir al grano. Creo que tu abuelo está forzándote sexualmente.
No esperaba que tus autodefensas fueran cayendo como un castillo de naipes.
-Está bien, pero no puedes contarlo o dejamos de ser amigas.
Todo empezó hace dos años. Cuando visitábamos a mi abuelo, él aprovechaba cuando mis padres dormían para empezar con lo que llamó nuestros juegos. Primero me hacía ponerle crema y darle masajes en la espalda, progresivamente fue obligándome a que le tocara todo el cuerpo, y cuando digo todo te imaginarás a qué me refiero. Ahí ya no me hizo gracia "el juego" y me negué. Ahí el maldito sacó la artillería pesada, diciendo que me estaba haciendo un favor, que con mi físico nunca iba a atraer a nadie y la única esperanza es que yo supiera satisfacer sexualmente a los hombres. Que él me enseñaría y que si se me ocurría contárselo a mis padres, no me iban a creer. Siguió avanzando con los abusos, me ponía vídeos sexuales que me repugnaban para que luego yo le hiciera lo que había visto, bajo la amenaza de que si me negaba enveneraría a mis padres y él sería mi tutor legal.
Me obliga a hacerle cosas horribles, no quiero entrar en detalles.
Sólo le falta penetrarme, dice que no es un violador, que esperará hasta que yo esté preparada y se lo pida.
Siento un asco tan grande cuando estoy con él, que solo puedo desearle la muerte y aunque él insista en que no me ha violado, siento que mi cuerpo está ultrajado, sucio. Pero lo peor es lo de adentro, me violó el alma.-
Yo que no suelo entender las metáforas, comprendí el significado de "se me rompió el corazón" ante tu llanto desgarrado. Quise abrazarte, consolarte como fuera, pero mi autismo actuó haciendo lo que mejor sé hacer, racionalizar.
Y te dije lo que íbamos a hacer: matarlo.
Continuará.
Uff se confirmaron mis sospechas , que ser tan despreciable es aquel que le hace daño a su propia nieta...un sentimiento de rabia invade mi mente y mi corazón. Asqueroso el viejo...espero que se solvente. Un abrazo fuerte amiga 😘😘
ResponderEliminarLo bueno de escribir es que puedo hacer con "el malo" lo que quiero, pero no te voy a adelantar el desenlace amiga, a seguir leyendo. Abrazos Astrid.
ResponderEliminar