jueves, 28 de agosto de 2025

Mi otra yo. Capítulo 26.

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 Al poco de trabajar con Victoria, la ex de mi yerno, supe ver que tras su carácter arisco se escondía una persona tímida. En el plano laboral era impecable, responsable, correcta en el trato, con eso me hubiera bastado para trabajar a gusto con ella, pero cuando fui descubriendo su interior, me ganó como persona. 
Viví una época que rodó sola, a nivel familiar todo iba bien, mi hija Andrea y su pareja, Juan, supieron ensamblar a sus respectivos hijos sin problemas añadidos. Aquí tengo que reconocer que Victoria, por el bien del niño, se adaptó a las circunstancias remando a favor. Ella y Juan decidieron que Marcos no sería el típico hijo de padres separados que celebraba sus cumpleaños por partida doble, por eso no era raro que Victoria acudiera a la casa de mi hija en ocasiones especiales y todos contentos.
Yo me decía que se pueden hacer las cosas bien con los hijos cuando los padres se separan, pero no era ninguna ilusa, sabía que en otros casos y por mucho que los niños fueran queridos por sus dos progenitores, era misión imposible la armonía de la que yo era testigo en mi propia familia. Luego, por otro lado, me daba cuenta de que los modelos de familias cambiaban con los tiempos, el mismo Marcos comentaba con total naturalidad que su amigo Pedro tenía dos padres. Me parecía de valientes esas nuevas estructuras, padre y padre, madre y madre... Vale que seguían siendo minoría, pero ya no se escondían dando visibilidad a nueva sociedad donde, si nos respetábamos, cabíamos todos. 
A mí me gustaba plasmar esos cambios sociales y familiares en mis novelas, mostrar una sociedad real. De alguna manera me gratificaba aportar mi pequeño grano de arena plasmando con mis historias la social real en la que vivíamos, y si a alguien le molestaba la solución era tan fácil como dejar de leer mis libros.
Me sentía más madura como escritora y seguí publicando a través de la editorial de Mario, pero no me terminaba de acostumbrar y cuando veía a alguien con alguna de mis novelas bajo el brazo, o escuchaba a terceros hablar de mis libros, me seguía asombrando que fuera yo quien los escribiera. 
Mi espalda mejoró en cuanto dejé de hacer los esfuerzos físicos que me exigía mi trabajo como auxiliar, también ayudó la piscina, a la que acudía tres veces por semana. El dejar de sentir el dolor constante con el que había convivido durante demasiado tiempo mejoró mi estado de ánimo. 
Terminó gustándome trabajar en la consulta de oftalmología, organicé mis tardes libres y después de los horarios de piscina y de los quehaceres normales, me quedaba tiempo suficiente para escribir en mi casa, sola, tranquilita, y en dos años escribí dos novelas. Se publicaron y se vendieron bien, ganaba mi buen dinero, todo era tan perfecto que sin por poder evitarlo me preguntaba cuándo recibiría un porrazo de la vida. 
Quise pensar en positivo y creerme que las cosas iban bien y que me lo merecía, pero los acontecimientos me llevaron de nuevo a sumergirme en mi zona negativa. 
¿El motivo? Mi nieta Ariadna que me quitó por completo el sueño.

Continuará. 

2 comentarios:

  1. Que será lo que no deja tranquila a nuestra protagonista? Habrá que esperar al siguiente jueves. Besos amiga 💋💋

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  2. Maribel se va a tener que enfrentar a una época chunga. ¿Qué pasará? Sigue leyendo Astrid, a ver que te parece.
    Buen finde y un abrazote.

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