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Cuando era más pequeño le decía mi madre que quería una hermanita y como continué con la cantinela terminó por darme explicaciones. Por mi edad no iba a entender un diagnóstico médico, por lo que ella me aclaró que aunque podía tener hijos, le costaba más que al resto de mujeres quedarse embarazada, pero que no perdía la esperanza y quizás un día volviera a estarlo. Entonces todavía no tenía la curiosidad necesaria para preguntar cómo se quedaba una mujer embarazada, pero al relacionarme con los chicos de fútbol descubrí cosas que no sabía y aunque sin llegar a entender del todo el asunto, sabía que para que una mujer se quedara embarazada un hombre debía meter su "pito" en su "cosa".
Acababa de cumplir siete años y esos temas me parecían de otro planeta, pero había asumido con naturalidad que para que nacieran niños las madres y los padres debían hacer eso tan extraño.
Otra cosa es que una madre lo hiciera con otro hombre, eso no podía ser ni normal ni bueno y con todo el resquemor que cabía en mi cuerpo de niño, deduje que mi madre estaba embarazada de otro hombre. El hombre de los miércoles.
Así cuando mis padres me anunciaron que iba a tener un hermanito o hermanita me quedé callado, mi cerebro estaba procesando a toda velocidad una información que no podía dejar que se escapara por mi boca: Mi madre estaba embarazada de otro hombre, no iba a tener un hermanito o hermanita, en todo caso un medio hermano o medio hermana, si mi padre se enteraba sin duda la familia se rompería para siempre... y otra cosa, ya no quería tener una hermanita medio hermanita o lo que fuera, ya no confiaba en el género femenino.
Mis padres pensaron que la sorpresa me había dejado sin palabras y me abrazaron, diciendo que por supuesto yo siempre sería el mayor y que no dejarían de quererme ni una miguita.
Esa noche con el lazo de Bárbara en la mano, prometí que si mi madre dejaba de salir los miércoles yo iba a querer a mi medio hermano un poquito y que no volvería a robar. No quería ni pensar que viniera una niña.
Mis padres en los meses siguientes no dejaron de hacer sus escapadas de los miércoles y yo sufría pensando que mi madre podía decidir quedarse con el otro hombre, pero volvía. Ya luego, cuando tuvo una barriga enorme dejó de acudir al supuesto club de lectura y mi padre también se quedaba en casa. Así las cosas yo deseaba que a mi madre le durara toda la vida el embarazo, pero lo que no puede ser no es y una noche mi padre la llevó al hospital.
Aunque podían haber sabido el sexo del bebé, decidieron que esperarían al momento del nacimiento. Esa madrugada sonó el teléfono y una Manuela nerviosa atendió la llamada: todo había salido bien y era una niña.
Continuará.
Pobre chico, vaya sufrimiento con esos pensamientos, tengo una teoría a ver si se cumple...a esperar 😃😘😘
ResponderEliminarYa me despertaste la curiosidad ¿qué estarás pensando?
ResponderEliminarBesos amiga.