Ir a capítulo anterior.
A los pocos días de todo de aquello conseguí estar más tranquila, el dolor seguía, no tenía una varita mágica que hiciera desaparecer al instante mis sentimientos por más que me hubiera enamorado de una mala persona, pero al menos podía pensar con más claridad.
Entonces me día cuenta de que mi amiga en realidad no había velado tanto por mí, vale que yo misma le había dicho en su momento que si se le ocurría investigar a Iván se despidiera de mi amistad, pero al silenciar que no era bueno para mí, había permitido que durante unos meses me dejara abducir aún más por aquel don juan de pacotilla, hasta el punto de alegrarme cuando me creí embarazada.
Caí en picado, una cosa era sufrir un mal de amores que con el tiempo terminaría por echar al saco de los olvidos y otra sentirme defraudada con mi amiga. Una bola de decepción que no me dejaba dormir terminó obligándome a enfrentarla.
-Chocolate, estoy demasiada defraudada contigo como para seguir manteniendo nuestra relación, tenías que haberme contado todo lo que descubriste sobre Iván.
-Pero Zanahoria, entiéndeme, tú misma me dijiste que si metía mis narices donde no debía te alejarías de mí.
-Pero esto es diferente, imagínate que estoy muerta de sed y te pido que me des agua de una botella que contiene veneno. ¿Me dejarías beber de esa agua por mucha sed que yo tenga?
-Sabes que no.
-Pues yo me siento como si lo hubieras hecho, permitiste que durante meses siguiera enamorándome como una quinceañera de un mal tipo. Y no me quedé embarazada de milagro, que el muy hijo de puta ya no se quería poner preservativo diciendo que lo quería todo conmigo. ¿Te imaginas que me hubiera quedado embarazada y tuviera un hijo que me recordara toda la vida a ese desgraciado? Si me hubieras advertido seguramente me hubiera enfadado contigo por novelera, pero lo hubiera dejado sin esperar ni un día más. Lo de ese cabrón pasará, no soy ni la primera ni la última que se enfrenta a ese tipo de desengaño, pero lo tuyo.... después de tantos años juntas y queriéndote como te quiero no lo puedo digerir. Nunca pensé que me hicieras sentir tan mal.
-Tenía miedo de que te alejaras si te contaba la verdad, perdóname, en este caso tengo que darte la razón, he sido una egoísta de mierda.
-Acabas de resumirlo a la perfección. Adiós, Ana, será mejor que cada una siga su camino.
Después de tantos llamándola Chocolate, mencionarla solo por su nombre de pila fue una declaración de intenciones, como un portazo violento que cerró una puerta.
Y yo no la pensaba volver a abrir.
Continuará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario