No sé que me llevó a invitar a Ana a desayunar, era extraño, porque sin considerarla aún como a una amiga me apetecía hablar con ella y contarle lo que le sucedía a mi hijo.
Nos sentamos en una terracita para que a su niño le diera el sol, me volvió a preguntar por lo que le sucedía a mi hijo y me animé a contárselo.
-Pues Thiago tiene un problema. Como se suele decir, ha nacido en un cuerpo equivocado, vamos que es transgénero.
-Te lo cambio por el mío.
Ella debió percatarse de mi cara de asombro y se excusó.
-Persona Jose, no me conoces lo suficiente para saber que tengo un humor negro, bastante negro, para que nos vamos a engañar. Pero si me permites que sea totalmente sincera no me parece adecuado que lo expreses como un problema, ¿qué es complicado? no te lo niego, pero el problema lo tendrá quien no sepa aceptar su condición.
Sus palabras se quedaron grabadas, con tan poco había dicho tanto...
Me di cuenta de que Suso babeaba en exceso y con el babero lo limpié.
-Mira -dijo Ana- mueve la cabeza de lado a lado porque está contento, tú le gustas y es su forma de agradecértelo. Gracias Jose, agradezco encontrarme con una persona buena como tú, me hace seguir creyendo en el género humano. Ni te imaginas la de desplantes que recibo cada día cuando la gente tuerce el gesto ante las babas de mi niño...
-Me lo puedo imaginar, debe ser psicológicamente agotador para ti, ¿no te has planteado ponerlo en algún centro especializado unas horas para que puedas tener algo de alivio?
-Mira, hoy parece que los astros se han alineado de alguna manera especial para que se den las confidencias.
Aunque suene chungo Suso nació con fecha de caducidad, al nacer me dijeron que no pasaría de los seis meses y míralo, aunque no lo parezca por lo chiquito que es va a cumplir dos añitos dentro de un par de semanas, pero soy realista, aunque sea un jabato no podrá seguir peleando mucho más, le queda poquito para que lo ingresen en paliativos, tiene los órganos vitales demasiado tocados. No quiero perderme ni un segundo de su vida.
-Qué duro Ana, cuenta conmigo para lo que necesites a cualquier hora, aunque sea para desahogarte.
-Te lo agradezco, pero ya lloraré cuando mi niño no esté, mientras pienso disfrutar hasta de sus babas. Y sé que no cumplirá más de dos años, así que pienso comprarle una tartita de chocolate aunque se la tenga que triturar como hago con todo lo que come. ¿Quieres venir a su cumple? Le caes bien.
-Cuenta conmigo -le respondí con el corazón en un puño-.
Continuará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario